JEAN RAY… el padre del Holmes del Nuevo Mundo (1ra. parte)

Nacido en Gante, Bélgica en 1857. Es uno de los más interesantes y originales escritores fantásticos del siglo XX. Sus cuentos se caracterizan por la creación de una atmósfera siniestra cargada de situaciones y personajes absurdos que lo hermanan con los surrealistas. Fue el único autor de Europa continental publicado en vida en la legendaria revista Weird Tales.

Entre sus obras destacan la extrañísima novela de corte gótico Malpertuis, Los veinticinco mejores relatos negros y fantásticos y Los últimos cuentos de Canterbury escritos como un homenaje póstumo a Goeffrey Chaucer.

También creó a un detective de lo paranormal, Harry Dickson, "el Sherlock Holmes Norteamericano", del cual publicó más de 30 casos.
LA CIUDAD DEL MIEDO INDECIBLE

"Bueno -se dijo M. Triggs hundiéndose en un butacón Voltaire y llenando su pipa-, por fin, y por primera vez en mi vida, estoy en mi casa." Al abandonar Londres, había comprado en una librería de viejo de Paternoster Row las obras completas de Dickens, ilustradas por Reynolds. Al principio se limitó a mirar los grabados; luego, atraída su simpatía por algunos de sus personajes, empezó a leer las aventuras de Nicolás Nickleby."

"Una noche, delante de un grog especialmente apetitoso, acompañado por el copioso humear de las pipas holandesas, Sigma Triggs contó la historia de Bunny Smauker, de la aprensión de Mrs. Croppins, de los pentágonos protectores y del siniestro péndulo fantasma. Ebenezer Doove no estalló en una risotada de incredulidad. No acusó a los nervios ni a la imaginación de su amigo. Reflexionó gravemente, sin dejar de chupar su pipa. No podía esperarse menos de un hombre que afirmaba seriamente la existencia de un fantasma en un edificio oficial; sin embargo, no hizo ningún comentario, e incluso se negó a sacar a relucir su fantasma en apoyo de la tesis enunciada por M. Triggs."
"Aquella misma noche Sigma Triggs y Ebenezer Doove se instalaron delante de dos grandes vasos de ponche frío y encendieron sus pipas. - Ahora me toca a mí contarle una historia -dijo Sigma; y relató al detalle los trágicos acontecimientos que le habían valido, por espacio de unas horas, las funciones de policía honorario.-
Y ese imbécil de Lammle -concluyó, riendo- dijo que le había parecido oír gritar: ¡Galantine! ¿Qué le parece? ¿Por qué no tocino o salchicha?
M. Doove apartó la pipa de su boca y trazó unos signos cabalísticos en el aire."

"-Eso queda por ver -replicó M. Doove-. Vamos, Bill; media hora de conversación, tal vez menos, un cuartillo de ron, una buena pipa, y podrá volver a la pesca."
"Después del té con los emparedados y las pastas azucaradas que reconciliaron a M. Triggs con su estómago, Miss Livina Chamsun propuso a su invitado un ratito de música en su "santuario".
El bueno de Triggs acalló una nueva sublevación de su ser; en materia de música, sólo le gustaban las marchas militares, y se dijo con angustia que el santuario de Miss Livina no encajaría con el humo de su pipa."

"El suicidio de Pycroft, aparentemente absurdo, le había sumido en un abatimiento que no tardó en transformarse en una profunda melancolía. Temiendo el encuentro con personas que formularan sempiternas preguntas a aquel respecto, permaneció confinado en su casa, fumando interminables pipas y hojeando los gruesos volúmenes de Dickens sin conseguir interesarse en ellos."

"M. Triggs fumaba rabiosamente, y la pipa, como activada por un fuelle, le quemaba los dedos.
-Bill?
-¿Inspector?
¡Al diablo aquel título, al cual no tenía ningún derecho! Triggs se sentía agobiado por la vergüenza de las derrotas.
-El terror de Peully... Dicen que puse fin a él, al desenmascarar al miserable de Freemantle... ¿Opina usted lo mismo?"

"-Nada nos obliga a una vela silenciosa, Triggs - dijo Chadburn-. Lamento no tener aquí oporto, ni whisky; pero encienda su pipa, si la lleva encima. Y hablemos, si siente deseos de hacerlo.
Triggs no encontró tema de conversación y se limitó a gruñir algunas palabras; luego habló Chadburn."

"-Desde luego, amigo mío, pero algún día comprenderá por qué, y será el primero en sentirse satisfecho. De momento, permanezca tranquilo, coma, beba, fume su pipa y lea a Dickens. Me han dado cuatro semanas de permiso; creo que no necesitaré tanto tiempo para desenredar el asunto, pero pienso tomarme también unos días de vacaciones.
Triggs suspiró; una hora después, llenó su pipa y reanudó la lectura de Nicholas Nickleby."
LA MANO DE GOETZ VON BERLICHINGEN

"Se oyeron los pasos de Finjaer perderse por el piso, y mi tío se lanzó en su persecución, arrastrando, muy a disgusto, según me pareció, al servil van Piperzele en su marcha.
El capitán Coppejans se encogió de hombros, vació su copa de ponche, la llenó de nuevo y atacó la pipa
-¡Tonterías!..- murmuró.
Entonces se oyó un grito de terror y sufrimiento, seguido de clamores y del ruido de caída."

SIGUE