Roger Zelazny, inventor de Mundos fantásticos.
(Segunda parte)


"Observó al teniente coronel que se había dirigido a él. El oficial era alto. Manos y rostro bronceados, ojos oscuros, un bigote fino y una humeante pipa pequeña y marrón eran sus rasgos más característicos, aparte del llamativo uniforme hecho a medida."

"Por encima de sus cabezas, el monorraíl susurró en su camino a través de la Sala. El oficial lo señaló con su pipa.
-Ni siquiera eso es lo mismo que cruzar un Gran Cañón de hielo -comentó.
-Entonces, es un fallo por parte de la gente que escribe los folletos -afirmó el muchacho-. Cualquier experiencia humana debería ser descriptible e interpretable... por un escritor competente.

El oficial lo miró de soslayo."

"-Porque no dejó ninguna nota... ¡Ahí! ¡Mira, ése está preparado para el despegue! -Señaló con la pipa.Una tempestad de vapores se alzó alrededor de la base de una de las estalagmitas de acero. Una luz nació en su núcleo. Luego, el fuego quedó debajo, y oleadas de humo salpicaron el campo, se rompieron, se elevaron alto en el aire."
"Observaron el despegue de otras dos naves.
- ¿Cuándo fue la última vez que usted voló en una? -inquirió el chico.
-Hace tiempo ya... -respondió el oficial.
-He de irme. Debo escribir una redacción para el colegio.
-Primero permite que te dé algunos de nuestros nuevos folletos.
-Gracias, pero los tengo todos.
-De acuerdo... Buenas noches, muchacho.
-Buenas noches. Gracias por el espectáculo.
El chico regresó al ascensor. El oficial siguió en la galería, contemplando el cielo, sosteniendo la pipa que ya se había apagado."
El Señor De Los Sueños. Roger Zelazny


"Holrun había colgado el espejo sobre una parte de pared desnuda que se encontraba entre un escritorio y la chimenea, tapando con él más de treinta interesantes símbolos y runas. Ahora estaba reclinado sobre un montón de cojines situados delante del espejo, chupando su pipa de agua en tanto que meditaba sobre cómo enfocar la situación, frenando el latido de su corazón, tensando y relajando distintos grupos de músculos. Pasado un tiempo, dejó a un lado su pipa, pensando todavía en lo que había sabido en la reunión del Consejo, celebrada por un grupo de personalidades desencarnadas que flotaban encima del Kannais, examinando el Castillo sin Tiempo." La Tierra Cambiante. Roger Zelazny
"Me quedé pensativo, mientras él encendía la pipa; el humo se dispersó sobre sus patillas blancas y anchas. ¿Era una broma? ¿Quería ser mordaz? ¿O hablaba en serio?
Como en respuesta a mis pensamientos, se levantó de la silla, cruzó la habitación y abrió un armario de archivos. Tras buscar algo en el interior, volvió con un manojo de tarjetas perforadas, como si mostrara una mano de póquer. Las puso sobre el escritorio, ante mi vista.
-Ahí está usted -dijo-. La semana próxima se incorpora al sistema, como todo el mundo."
"Pensando en todo esto, oí que Andy Deems me llamaba desde su cabaña; allí estaba, de pie, con la pipa en la mano. Quería saber si yo tenía ganas de jugar una partida de ajedrez. En realidad, yo no las tenía. Pero allá fui. Perdí dos partidas y me las compuse para hacer tablas en la tercera. No me sentía muy cómodo, pero al menos no necesitaba hablar mucho."
MI NOMBRE ES LEGIÓN. Roger Zelazny

"Me volví hacia él, mirándole de soslayo, y le pasé lo que pedía. Luego, siguiendo la dirección de su mirada, me fijé en el grupo de sillones instalados en el rincón nordeste del salón, a ambos lados de la enorme thelinstra. Tocaba el instrumento una dama de cierta edad y ojos soñadores. Allí estaba también el director terrestre Lord Sands, fumando su pipa ..."
"Digamos que la pipa es una de las facetas más interesantes de la personalidad de Lord. Se trata de una auténtica Meerschaum, y no quedan muchas en el mundo. En cuanto al resto de él, su función se parece a la de un anti-ordenador: se le proporcionan datos, cifras y estadísticas, todo ello cuidadosamente seleccionado, y él se encarga de traducirlo a basura. Ojos oscuros y sagaces, con los que hipnotiza a su interlocutor mientras retumba su voz lenta y grave; rara vez la acompaña de gestos, y cuando lo hace son bien deliberados, como cuando corta majestuosamente el aire con su mano derecha o propina golpecitos con su pipa a imaginarias señoras. Sienes plateadas y cabellos negros por arriba, pómulos salientes y una tez que hace juego con el olor de su traje (siempre que puede evita el clásico uniforme). Tiene también tendencia a echar hacia adelante la mandíbula, aún más de lo que ya sobresale, tic que repite constantemente, como si con ello se sintiera más cómodo. Ostenta un cargo político, por obra y gracia del gobierno terrestre de Taler, y se toma su trabajo muy en serio, hasta el punto de sufrir periódicos ataques de úlcera que prueban su dedicación
No es el hombre más inteligente de la Tierra, pero es mi jefe. Y también uno de los mejores amigos que tengo."
"Entonces, por un instante, llegué a creer que al vegano le ocurría algo, hasta que recordé que la risa de los suyos suena algo así como el balido de un chivo. No me gusta encontrarme con veganos, por eso suelo evitar sus lugares favoritos.
- Siéntate - me invitó Lorel, y tuve la impresión de que se sentía incómodo detrás de su pipa.
Saqué una silla y la puse de cara a ellos."

"Peluca Roja permanecía quieta en un rincón, contemplando el cuadro con una mezcla de miedo y desdén. Tenía a su lado una botella, pero la ignoraba. Myshtigo tenía a su lado a Ellen e igualmente la ignoraba. Dos Santos se mantenía junto a la puerta y vigilaba a todo el mundo ... , incluso a mí. Hasán, acurrucado contra la pared, fumaba una larguisima pipa terminada en una minúscula cazoleta. Parecía estar en paz.
Mamá Julie, creo que era ella, empezó a cantar. Pronto le hicieron eco otras voces…"

"- Lo que yo creo es que Hasán estaba probando alguna nueva mezcla para su pipa, a base de ambrosía o algo semejante.
-Angelsou - dijo ella otra vez - . Tu amigo matará a alguien porque Angelsou es un dios de muerte y sólo visita a los suyos"
"Me senté en un tronco frente al fuego y Hasán se metió en su madriguera. Al cabo de un momento reapareció con su pipa y un bloque de algo duro y resinoso que comenzó a raspar y moler. Luego lo mezcló con un poco de picadura y llenó con todo ello la pipa.
Después lo encendería con un palillo que sacó de la hoguera, se sentó a fumar a mi lado."
"Dio una chupada a su pipa y el humo llegó hasta mí: olía a sándalo.
- ¿Qué estás fumando?
- Viene de cerca de mi casa. Hace poco estuve allí. Es una de las nuevas plantas que antes no crecían en aquel sitio. Pruébalo.
Aspiré varias bocanadas, llenando mis pulmones. En principio no sentí nada especial. Seguí fumando, y al cabo de un minuto una sensación gradual de placidez y serenidad comenzó a invadirme y descender por mis extremidades La sustancia tenía un sabor amargo, pero era relajante. Le devolví la pipa. La sensación continuaba, iba en aumento. Era muy agradable. Hacía semanas enteras que no me había sentido tan sereno, tan sosegado. El fuego, las sombras y el terreno a nuestro alrededor me parecieron de pronto más reales; y el aire nocturno, y la luna que brillaba a lo lejos, y el ruido de las pisadas de Dos Santos ... Todo ello se me representaba, en cierto modo, más claro que la vida misma. En esta perspectiva, la lucha que librábamos parecía ridícula. Perderíamos al fin. Estaba escrito que el destino de la humanidad era servir de gatos, perros y chimpancés domesticados a los verdaderos hombres a los veganos

Después de todo, la idea no era tan absurda. Quizá necesitáramos de alguien más sabio que cuidase de nosotros y dirigiese nuestras vidas. Durante los Tres Días hicimos de nuestro propio mundo un matadero, en cambio los veganos nunca habían tenido una guerra nuclear. Su actual sistema de gobierno interplanetario funcionaba con orden y eficiencia, sin disturbios de ninguna clase, pese a que su autoridad se extendía a docenas de mundos. Todo cuanto hacían los veganos era estéticamente grato. Sus propias vidas transcurrían felices y bien reglamentadas. ¿Por qué no entregarles la Tierra? Tal hicieran en ella mejor faena que nosotros. ¿Por qué no dejarles poseer esta vieja bola de fango, llena de úlceras radiactivas y poblada de tullidos?
¿Por qué no ... ?
Acepté de nuevo la pipa, inhalé más paz. Si lograba no pensar en ninguna de todas esas cosas... ¿Por qué pensar en algo a lo que uno no puede poner remedio? Era suficiente estar a sentado y respirar la brisa de la noche, identificarse con fuego y el viento. El universo cantaba su himno de unida ¿Por qué dar entrada al caos en su misma catedral?"
Tú, El Inmortal. Roger Zelazny

Como fumador, que lo era, Zelazny no pudo resistirse a permitir que muchos de los personajes de sus historias fantásticas, fuera fumadores de pipa y además nos describe cómo eran asiduos del tabaco en sus diferentes presentaciones, cosa que ha detallado extraordinariamente.
Esperando, en este Mundo real en el que vivimos, poder seguir disfrutando de nuestras pipas y tabacos en las diferentes labores,
Buenos humos a todos.

Pedro Romero-Auyanet
-Canarias-